Otra visión del mundo

Si antes la política era el arte de concertar, hoy podemos decir que es el arte de la simulación. Es así que si un político dice “el cielo es de color verde”, los demás simulan estar de acuerdo”. La repetición nos hace creer sin resistencia alguna.


Rubichelo Monde
Crónica Norte

MONTREAL, 1 abril 2023.— Hoy la mejor arma que tienen las cúpulas o élites gobernantes para someter y controlar sociedades es, aunque usted no lo crea, la palabra. Sí, la palabra, esa unidad lingüística dotada de significado, según el diccionario. La palabra como la energía es neutra, depende de quién la utiliza para darle dirección, es decir, para liberar o para controlar. O mejor aún, para decir la verdad o mentir.

Dicho lo anterior, ¿usted cómo cree que los políticos utilizan la palabra? Imagino que le acabo de arrancar una sonrisa. Pero ¿cómo la utilizan? Fácil, repiten una frase hasta el cansancio. Además, cambian el significado de las palabras, las adaptan a lo que quieren y le dan valor de verdad a la mentira. Esto hace mucho que abrió la puerta a la simulación e hipocresía. 

Si antes la política era el arte de concertar y gobernar, hoy podemos decir que es el arte de la simulación. Es así que si un político dice “el cielo es de color verde” los demás políticos simulan estar de acuerdo y repiten “sí, el cielo es de color verde”. Aquí el problema es que la sociedad copia al político y simula estar de acuerdo también  y dicen “sí, el cielo es de color verde”. Después los medios de comunicación masivos lo repiten una y otra vez. Ahora con toda seguridad podemos decir que “el cielo es color verde”. Punto. La repetición nos hace creer sin resistencia alguna.

Los que saben dicen que se trata de una nueva forma de ingeniería, muy utilizada por las cúpulas de poder. La lingüista y experta española Carmen Jiménez Huertas ya lo había advertido en su frase: “Desde el discurso público se utilizan los mecanismos del lenguaje para la fijación de creencias y la manipulación social”.

Después de todo este choro a usted que le parece el nombre de este evento “Cumbre por la Democracia”. No se ría que es verdad. Del 28 al 30 de marzo de este año se llevó a cabo este encuentro de líderes   . Se trata de un movimiento de ficha en el ajedrez político internacional. Estados Unidos mueve sus piezas, después que lo hicieran Rusia y China. Todas las potencias queriendo mostrar capacidad de convocatoria. 

Esta jugada no estuvo mal. Este año fue la segunda edición y estuvo encabezada por Estados Unidos, Costa Rica, Países Bajos, Corea del Sur y Zambia. Al final 70 países respaldaron la Declaración de la Cumbre por la Democracia.

Esta declaración consta de nueve compromisos políticos, pero sólo le nombraré los dos primeros resumidos en una frase. Yo le pido a usted que analice palabra por palabra y vea operar el arte de la simulación:

Compromisos uno y dos: “Proteger los derechos humanos, la libertad de los medios de comunicación y el Estado de derecho, además, asegurar la rendición de cuentas por abusos y violaciones de derechos humanos”. Punto.

Perfecto. Llegados aquí, a mí también me convencieron y tengo la total seguridad de que “la democracia es un país cuyo cielo es de color verde”. Y Punto.

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