Otra visión del mundo

Ante la falta de mano de obra, empleadores restringen salidas y establecen jornadas laborales de hasta 16 horas al día. Agricultores viven hacinados; temen contagios de covid-19. Cobran a empleados gastos injustificados, lamentan


Karla Meza
Especial Crónica Norte

MONTREAL, 15 julio 2020.— Condiciones de vivienda inadecuadas, horario de trabajo excesivo, restricción para salir de las granjas en días de descanso y cargos por gastos injustificados son las principales denuncias de los trabajadores, quienes sienten la repercusión de la escasez de mano de obra agrícola actualmente en el país debido a la pandemia de covid-19.

Semana de trabajo de 100 horas

5:30 de la mañana. Juan sale apresurado del dormitorio que comparte con otros 12 trabajadores guatemaltecos en la granja que lo emplea desde hace poco más de diez años en Sainte-Clotilde-de-Châteauguay y se dirige hacia el campo en donde pasará las próximas 12 a 16 horas recogiendo un promedio de 45 lechugas por minuto.

Cada temporada su patrón emplea más de 100 trabajadores guatemaltecos y mexicanos. Sin embargo, cerca de la mitad no llegarán este año debido a la pandemia.

“Este año el trabajo es mucho más pesado”, nos dice el trabajador guatemalteco de 54 años, que prefiere no ser identificado con su verdadero nombre por miedo a sufrir represalias de su patrón. 

“La semana pasada trabajamos de 6 de la mañana a 10 de la noche entre semana, hasta las 8 de la noche el sábado e incluso medio día el domingo. Estamos agotados, pero no podemos negarnos a trabajar las horas extra que el patrón nos pide”.

Juan y sus compañeros temen no ser llamados a trabajar al año siguiente si se niegan a trabajar horas extras, siendo considerados “rebeldes” o “improductivos”.

Michel Pilon, coordinador de la Red de Ayuda a los Trabajadores y Trabajadoras Agrícolas Migrantes de Quebec (RATTMAQ) declara haber recibido decenas de llamadas de trabajadores y trabajadoras agrícolas de toda la provincia denunciando el exceso de trabajo.  

Menos de 32 horas de descanso

Las leyes laborales de Quebec establecen que el patrón debe conceder a los trabajadores un período de descanso semanal de al menos 32 horas consecutivas. Sin embargo, esta ley otorga latitud al patrón para posponer a la semana siguiente el descanso semanal de los trabajadores “cuando es absolutamente necesario completar el trabajo en la granja”. 

Al contactar al patrón de esta granja recientemente, el consulado de Guatemala en Montreal obtuvo corroboración de la denuncia de parte de varios trabajadores, solicitando al patrón que regularizara las horas de descanso de los trabajadores a partir de esta semana.

Por su parte, la coordinadora del Centro de Trabajadores Inmigrantes (CTI) de Montreal, Viviana Medina, expresó que la pandemia puso de manifiesto la ineficacia de las políticas y protocolos de protección que el Estado ha puesto en marcha para estos trabajadores. “Las entidades responsables de vigilar la aplicación de las normas laborales y de salud pública no están haciendo lo suficiente para proteger los derechos de los trabajadores. Es un abuso solicitar que trabajen más de 12 horas al día”.

Restricción para salir de la granja 

“El domingo pasado después de nuestra jornada de trabajo nos han llevado a hacer nuestras compras de comida para la semana”, relata Juan dejando ver su frustración ante la situación. “Sin embargo, solo tuvimos una hora y nos limitaron a una sola tienda. El patrón no quiere arriesgarse a que el covid-19 entre en la granja, sin embargo, los empleados que vienen de fuera de la granja son libres de hacer lo que quieran en sus días de descanso. Nosotros no”.

Una situación similar es la que enfrenta Carmen, trabajadora guatemalteca de poco más de 30 años quien se encuentra en su tercera temporada de trabajo recogiendo fresas. Para poder venir a trabajar a Quebec, Carmen deja a sus hijos pequeños bajo el cuidado de su familia en Guatemala. 

“Vivimos en un ambiente muy restrictivo, pero no podemos quejarnos directamente con la patrona porque hemos visto a otras compañeras sufrir represalias anteriormente. En este momento no podemos salir de la granja ni para comprar nuestros alimentos. Debemos proporcionarle a la patrona la lista de lo que necesitamos y ella hace el pedido directamente a la tienda. Una vez que recibimos la mercancía, debemos realizar el pago inmediato con nuestra tarjeta de débito. Es difícil, porque no siempre recibimos lo que pedimos ni tampoco decidimos el precio que pagamos por cada cosa”.

La Comisión de Normas Laborales sostiene que el control de las entradas y salidas de los trabajadores de la granja no es parte de su mandato. Obtuvimos la misma respuesta por parte del Departamento de Salud Pública.

El coordinador de la RATTMAQ declara haber identificado al menos 14 granjas que limitan o incluso impiden las salidas de los trabajadores. El señor Pilon afirma haber denunciado dicho abuso ante la Comisión de Derechos Humanos. 

“Si los trabajadores desean salir a pasear en bicicleta, caminar o hacer compras, siempre y cuando respeten el distanciamiento físico no veo por qué no puedan hacerlo. Algunos trabajadores han incluso recibido medidas disciplinarias por salir de la granja. ¡Es discriminatorio! Las reglas que se aplican a los trabajadores extranjeros temporales deberían ser las mismas que se aplican a los quebequenses”.

Imposibilidad de guardar el distanciamiento mínimo

En temporadas anteriores Juan solía compartir una habitación con otro trabajador en las residencias de la granja, pero este año se encuentra alojado en un dormitorio de 15 literas junto con otros 12 trabajadores guatemaltecos. 

“El patrón nos dijo que necesitaba nuestras habitaciones para poder aislar a los trabajadores en cuarentena, pero en este dormitorio es imposible guardar el distanciamiento físico mínimo de dos metros recomendado por la Salud Pública. Además, el patrón nos dijo que posiblemente un grupo de 15 o 16 trabajadores mexicanos llegaría al dormitorio la semana próxima”. 

Juan nos indica que normalmente cerca de 30 trabajadores comparten dicho dormitorio. Él y sus colegas temen un posible brote de covid-19 tal como ocurrió en el suroeste de Ontario, en donde cientos de trabajadores fueron infectados llevando a la muerte a tres trabajadores mexicanos.

“Tomé el riesgo de venir a trabajar por la necesidad de alimentar a mi familia, pero no esperaba tener que compartir un dormitorio con una docena de personas o más. La verdad me preocupa mucho, solo espero que el virus no llegue aquí”.

A pesar de la evidencia, el empleador declaró por teléfono al consulado guatemalteco cumplir con todas las normas de espaciamiento mínimo en las residencias de los trabajadores. 

La coordinadora del CTI Viviana Medina subraya que el problema de la vivienda de los trabajadores existe desde hace mucho tiempo. “Si los empleadores continúan alojando a un gran número de trabajadores en la misma casa, en la misma habitación, será cuestión de tiempo para que haya brotes de covid-19 como los que hubo en Ontario o aquí mismo en Quebec, en Vegpro International”.

La Comisión de Normas Laborales estipula claramente en su reglamento la responsabilidad de los patrones de alojar máximo dos trabajadores extranjeros temporales por habitación para reducir al mínimo el riesgo de transmisión del virus, sin embargo, varios empleadores continúan ignorando dicha regla.

El coordinador de la RATTMAQ, Michel Pilon, solicita al gobierno establecer reglas más estrictas para el alojamiento de los trabajadores agrícolas. “Debería establecerse una reglamentación similar a la establecida para los trabajadores de la construcción de las presas en la Bahía de James. Si las reglas se aplican para proteger a los quebequenses, ¿por qué no se aplican para los trabajadores extranjeros?”.

Cobros excesivos por gastos durante la cuarentena

Al igual que varios trabajadores que se han comunicado con la RATTMAQ, Juan y Carmen denuncian haber tenido que pagar centenas de dólares a sus patrones por el reembolso de supuestos gastos realizados durante el periodo de cuarentena.

Para empezar, los trabajadores tuvieron una deducción salarial de 30 dólares semanales por concepto de alquiler durante los 14 días de aislamiento obligatorio, a pesar de que el gobierno federal otorga a los empleadores un subsidio de 1,500 dólares por trabajador, destinado a cubrir el costo total del alojamiento y una remuneración equivalente a 30 horas de trabajo a salario mínimo por cada una de las dos semanas de cuarentena. 

“Hemos pedido a la Comisión de Normas Laborales que verifique lo que está sucediendo en las granjas, ya que hemos recibido varias quejas de trabajadores al respecto”, declaró Michel Pilon. “Se supone que los patrones deben cubrir 100% del costo del alojamiento durante la cuarentena con la ayuda que se les ha otorgado, así que los trabajadores no tienen por qué cubrir este gasto”.

Por otro lado, de acuerdo con lo establecido por la Comisión de Normas Laborales por concepto de comidas preparadas proporcionadas a los trabajadores durante la cuarentena, los patrones pueden cobrar un monto máximo de 29,67 dólares semanales a cada trabajador. 

“Según los cobros denunciados por los trabajadores, algunos patrones están cobrando el costo total de las comidas a pesar del máximo establecido por la ley. El gobierno debe intervenir”, afirmó Pilon.

Por otro lado, Carmen y tres de sus compañeras denuncian haber tenido que desembolsar entre 500 y 700 dólares al llegar a la granja después de haber estado hospedadas en un hotel durante 14 días, tal como lo estipula la ley en caso de que el patrón no cuente con las instalaciones necesarias para aislar a los trabajadores individualmente dentro de sus instalaciones.  

Al no haber recibido copia detallada de los cargos hechos por su empleador, las trabajadoras denuncian ignorar qué fue exactamente lo que se les cobró. Por su parte, la patrona de la empresa señala que “varios(as) trabajadores(as) solicitaron bebidas gaseosas fuera de lo que estaba incluido con la comida, así como algunos artículos de higiene personal e incluso equipo o calzado necesario para llevar a cabo el trabajo en la granja”.

Deducción máxima permitida

Según la cláusula VIII.3.a del contrato de trabajo de los trabajadores agrícolas temporales y las disposiciones establecidas por la Comisión de Normas Laborales, el patrón debe proporcionar un uniforme al trabajador cuando es requerido, y en los casos “en que la ley lo permita” el costo podrá ser compartido en partes iguales.

No obstante, el contrato establecido por el Ministerio de la Inmigración de Quebec dicta que el patrón no puede exigir un pago al trabajador por la compra, el uso o el mantenimiento de una vestimenta en particular, si dicho pago ocasiona que el trabajador reciba un pago menor al salario mínimo. 

“El cobro hecho a las trabajadoras es demasiado elevado para corresponder a los gastos que la patrona declara”, sostiene Michel Pilon. “La Comisión de Normas Laborales debe hacer una verificación. Además, la ley estipula que un patrón no puede debitar más del 25% del salario de un trabajador en caso de que este deba reembolsar los gastos incurridos en su nombre. El saldo deberá en ese caso ser cobrado al trabajador cuando reciba su siguiente pago, mientras que no exceda dicho porcentaje”.

Carmen y sus compañeras tuvieron sin embargo que desembolsar casi la totalidad de la remuneración neta recibida por las dos semanas de cuarentena. “Yo contaba con ese dinero para poder enviarlo a mis hijos, pero tendré que esperar al próximo día de pago”. 

Organizaciones a la escucha de los trabajadores 

Tras el fallecimiento del tercer trabajador agrícola mexicano en Ontario por el covid-19, el primer ministro Justin Trudeau declaró que “habrá consecuencias para los empleadores que no respeten las medidas de prevención para la salud de los trabajadores(as) del sector agrícola, durante y después de la cuarentena”.

La cónsul general de Guatemala en Montreal, Guisela Godínez, afirma contar con que los trabajadores acudan al consulado para denunciar cualquier irregularidad en las granjas o si necesitan ayuda. “Lamentablemente el consulado no cuenta con un registro de todos los trabajadores en suelo quebequense, ya que son empresas reclutadoras privadas quienes llevan a cabo la contratación”.

Su homólogo mexicano, Alejandro Estivill Castro, declara por su parte “haber establecido, en concertación con el gobierno de Quebec, un mecanismo a través del cual el trabajador o cualquier otra persona o entidad puede lanzar una alerta con la finalidad de movilizar la intervención de la Comisión de Normas Laborales”.

No obstante, la mayoría de los trabajadores duda en denunciar ante las autoridades las irregularidades que viven en las granjas, temiendo sufrir represalias, perder su empleo o incluso ser expulsados del programa, prefiriendo recurrir a organismos defensores de sus derechos como la RATTMAQ y el CTI. 

La RATTMAQ recibe de 30 a 50 llamadas o mensajes de trabajadores agrícolas por día. “La mayoría nos contacta para obtener información general sobre sus derechos durante la cuarentena, pero hay quienes llaman para denunciar un abuso o presentar una queja”, afirma Michel Pilon. Todavía queda un largo camino que recorrer para poder llegar a cambiar las cosas”.

Cifras actualizadas

Alrededor de 11,000 trabajadores agrícolas extranjeros han llegado a la provincia de Quebec desde el inicio de la pandemia, en su mayoría procedentes de Guatemala y México, y en menor proporción de Honduras.

Hasta la fecha se han reportado cerca de 50 casos de trabajadores extranjeros infectados por el covid-19 en siete granjas de la provincia. En Columbia Británica se han confirmado cerca de 30 casos y más de 1,000 en el suroeste de Ontario, en donde tres trabajadores mexicanos sucumbieron al virus.

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