Otra visión del mundo

Cuatro generaciones de chilenos residentes en Montreal acudieron a votar felices.  “Es para mí como un sueño que se está cumpliendo.  este es realmente un momento histórico y es un honor estar aquí participando”, dice Elga, una inmigrante con 40 de vivir en Canadá


Por Francisco Ortiz Velázquez
Crónica Norte / Communivision Canada

MONTREAL, 27 octubre 2020 (CPN News).— El pasado domingo 25 de octubre quedará grabado como uno de los días más felices e históricos de la comunidad chilena en esta ciudad. 

Se vivió una fecha memorable en la que los chilenos participaron en un plebiscito, a fin de decidir si se cambia o no la Constitución política de su país de origen. La gran mayoría de votantes en Montreal, dijeron “Sí, apruebo” al cambio, para terminar de una vez por todas con la herencia negra que dejó — en términos de una carta magna impuesta—, la sangrienta dictadura militar de 17 años del general Augusto Pinochet.

Esta parte de Montreal, Parc-Extension, una de las zonas donde residen más inmigrantes, sobre todo hindúes, paquistaníes, haitianos, latinoamericanos y griegos, de pronto se vistió de tonalidades blanquiazules y rojas, los colores del lábaro patrio chileno.

Los chilenos fueron convocados para votar en este plebiscito, que quizá cambie la historia de su nación, luego de que el gobierno de Chile se vio precisado a hacer esta consulta, tras las revueltas sociales de octubre de 2019 violentamente reprimidas por las Fuerzas Armadas. A su vez, las autoridades de Quebec autorizaron este escrutinio en Montreal, con la orden de celebrarlo bajo severas medidas de sanidad, en medio de la segunda ola de la pandemia del Covid-19, que se vive actualmente aquí.

CUATRO GENERACIONES DE CHILENOS EN MONTREAL

Fue una emotiva reunión de al menos cuatro generaciones de chilenos que han pasado parte o casi toda su vida en Canadá: 1).- los que tienen aquí más de 40 años y quienes en la década de los años 70 llegaron tras huir de la cruenta dictadura en su país; 2).- Los hijos de estos exiliados; 3).- Los nietos de esos primeros inmigrantes; 4.- Jóvenes e incluso “millenials” o los nacidos en este siglo, que acaban de llegar a Montreal y cuya existencia parece muy alejada de aquellos acontecimientos que cimbraron a toda Latinoamérica, cuando el golpe militar de 1973 en Chile. 

Pero no. Felizmente muchos de esos jóvenes de entre 18 y 22 años se encuentran politizados y conscientes de lo que les ocurrió a sus padres o abuelos cuando tuvieron que dejar su país. Y ellos también vinieron a votar.

Cientos de chilenos acudieron desde las 8 de la mañana y hasta las 8 de la noche al Complejo William-Hingston, sitio comunitario donde se enseña francés y oficios, se reparten despensas y hay biblioteca, alberca y muchos otros servicios que ofrece la ciudad de Montreal en este distrito. Estos chilenos vinieron expresamente a depositar este histórico voto, el primero al que tienen acceso los expatriados de Chile que llegaron hace más de cuatro décadas a este país.

EMOTIVOS TESTIMONIOS 

Una mujer de canas disimuladas por la tintura y de grandes zurcos en el rostro, con 42 años de vivir aquí, apenas puede caminar mientras contiene los sollozos. Acude a votar del brazo de su amiga Angélica, orgullosa de ser chilena-mexicana, pues en primera instancia se refugió en México al huir de Chile.

Ancianos de andar lento, algunos todavía con su pareja, otros ya viudos, solos o de la mano de algún nieto o acompañado de familiares y amigos, recorren las calles de Parc-Extension en medio de la temperatura de 2o centígrados, emocionados, felices, ansiosos de llegar al Complejo William-Hingston para formarse y llegar a las mesas de votación.

“Tengo 45 años aquí en Canadá —dice Patricia, septuagenaria—; vinieron muchísimos chilenos, pero los que no quieren el cambio de Constitución es porque son gente adinerada o ignorante que no les interesa o que les afecta este cambio”.

Temprano, las filas son grandes, igual que el bullicio y la alegría. Más tarde el frío y la hora disminuyen la afluencia, aunque es cuando más inmigrantes chilenos de primera generación acuden, pues se ha informado que entre las 2 y las 5 de la tarde se atenderá preferentemente a los votantes de la tercera edad. Precisamente aquellos quienes huyeron en los primeros años del régimen militar en Chile.

Elga, con más de 40 años en Canadá: “Es para mí como un sueño que se está cumpliendo. Yo había regresado a Chile en el tiempo de la dictadura y luego volví cuando salió Pinochet. Pero después de eso vi cómo todo se iba deteriorando, cómo no cumplieron las promesas y cómo la gente seguía amarrada a la Constitución de Pinochet, así que este es realmente un momento histórico y es un honor estar aquí participando”.

Las banderitas chilenas ondean y adornan la entrada al complejo. Señalan el camino hacia la fila para votar. Parecen delinear el camino rumbo a la democracia a través de este sufragio. Los gritos de los niños de origen chileno que ya nacieron aquí y que hablan en francés, suenan ajenos a lo que vivieron sus abuelos o bisabuelos hace décadas. Se mezclan con la algarabía de todos los votantes. Risas, esperanza, alegría.

UNA HERIDA QUE PERMANECE ABIERTA

Muy lejano parece, pero no, está muy cercano a los corazones y consciencia de todos los chilenos, aquella herida profunda que permanece abierta y que marcó para siempre a Chile y a toda Latinoamérica —entonces sumergida casi en su totalidad en oprobiosas dictaduras—: el 11 de septiembre de 1973, en un golpe militar presuntamente financiado y apoyado por Estados Unidos, el general Augusto Pinochet al mando del ejército asaltó el Palacio de la Moneda, recinto gubernamental, para derrocar y asesinar al entonces presidente electo democráticamente, Salvador Allende, jefe de un gobierno socialista, e imponer una dictadura.

Lo que vino después fue el horror de los asesinatos, torturas y desapariciones de miles de opositores chilenos y 17 años de un régimen sangriento que igualmente mandó encarcelar, martirizar, desaparecer y ultimar a quienes se resistían o criticaban al gobierno de Pinochet.

Luego, después de 1990 inició una post-dictadura maquillada de democracia, “de gobiernos represores y corruptos”, según afirman analistas chilenos en Montreal.

FELICIDAD Y ESPERANZA POR UN CHILE MÁS JUSTO

Daniela Trinidad, una risueña jovencita con 7 años de haber llegado a Montreal: “Estoy superemocionada, siento que es un día histórico para nuestro país y estoy ilusionada y esperanzada de que por fin Chile va a ser un país más justo”.

“Estamos felices por este día histórico  —afirman Alexander y Natalie, que lindan los 25 años de edad y que tienen 2 años de vivir en Canadá—; de que por fin el pueblo, la gente pueda participar en la política y en las decisiones que va a tomar el país”.

Finalmente, ya de regreso a su hogar, una abuela abraza a su nieto que juguetea con una banderita de Chile: “Lo traje para que comience a apreciar los valores de la libertad y de la democracia…”.

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